Tras repasar el procedimiento de medida de nuestra bobina definido en la clase anterior, y razonar unas expectativas para los resultados que obtendremos, pasamos al laboratorio a realizar el montaje y la medida. Repetimos este procedimiento varias veces moviendo nuestra espira a lo largo del núcleo de ferrita y viendo el efecto que esto produce. Los resultados obtenidos fueron:
Primera medida (centro del núcleo):
- Frecuencia de pico de resonancia: 874 KHz
- Amplitud del pico de resonancia: 24,3
- Inductancia: 302,26 uH
- Resistencia parásita: 17,6 ohmios
Segunda medida (borde del núcleo):
- Frecuencia de pico de resonancia: 1045 KHz
- Amplitud del pico de resonancia: 17,5
- Inductancia: 207,1 uH
- Resistencia parásita: 27,7 ohmios
Tercera medida (dos tercios de núcleo):
- Frecuencia del pico de resonancia: 954 KHz
- Amplitud del pico de resonancia: 20
- Inductancia: 248,5 uH
- Resistencia parásita: 24,5 ohmios
Tras realizar las medidas volvimos a la clase a comentar los resultados y la influencia de la posición de la bobina respecto del núcleo. En todas las medidas resultó que la resistencia parásita se nos iba dos órdenes de magnitud por encima de lo esperado, algo nada despreciable.
Meditamos la causa a la que se podía deber tal efecto y finalmente un compañero concluyó que el efecto que nos habíamos olvidado era el "Efecto pelicular", que básicamente se traduce en que la conducción del cable también depende de la frecuencia de trabajo, y a mayor frecuencia peor es la conducción. (Comprobamos en las medidas que el efecto se comporta de tal manera).
Tras esta fase práctica volvemos al aula a evaluar nuestra etapa de sintonía. La mejora del Q (factor de calidad) requiere disminuir la resistencia parásita que es inviable de forma notoria como hemos comentado antes. Vemos que nuestro Q muestra deficiencias de selectividad, al ser BW/2 prácticamente igual a la separación mínima entre portadoras, el filtro de sintonía no podrá separarlas con eficacia, y una interferirá en la otra.
Tras la etapa de sintonía habíamos decidido instalar un amplificador HF, pero vemos que si hacemos esto con el objetivo de mejorar la sensibilidad del receptor, se deteriora muy considerablemente la sensibilidad... Es importante minimizar de alguna manera este efecto producido por el amplificador HF.
Aplicando un segundo devanado a nuestra espira realizamos un transformador perfecto, de esta manera la resistencia de entrada del amplificador HF se ve multiplicada por la razón al cuadrado del número de espiras del primer devanado entre las del segundo. De esta manera perdemos algo de amplificación (disminuye la eficacia de la antena), pero preservamos la selectividad, una opción sensata.
Finalmente pasamos al laboratorio, para añadir a nuestra antena el segundo devanado.
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